
Un abecedario de formas sueltas para un café con zona de juegos en Ciudad de México
Mestiza Estudio construyó el logotipo de Canica con círculos, trapecios y rectángulos, como piezas de un juego, y Francesca Albergo dibujó a mano los animales que lo acompañan.

La «A» de Canica es un trapecio amarillo con un círculo rosa en lo alto y un rectángulo rojo debajo. La «C» es un círculo con un semicírculo pegado, y la «I» un rectángulo con un hexágono encima. Ninguna letra se dibuja con trazo: todas se montan con piezas, como en una caja de bloques.

Es el café con zona de juegos que Ruben y Carolina han abierto en Ciudad de México, con un espacio para niños y otro para adultos. Les pidieron al estudio Mestiza Estudio una imagen que hablara a los dos públicos a la vez. Su fundadora, Monica Urquijo Zobel, lo resume así: tenía que hablar a los niños sin parecer infantil y a los adultos sin parecer un local pensado solo para padres.
Letras que se pueden mover
La diseñadora Maia Loucif se preguntó cómo comunicar algo más que una palabra a quien todavía no sabe leer. Trató el logotipo como un juego: probó el nombre una y otra vez con muy pocas formas. Volvía a los libros de actividades con los que Fanette Mellier enseña diseño gráfico a los niños, y de ahí salieron alfabetos reducidos a figuras geométricas, de inspiración constructivista, que buscan «la esencia de cada letra».

En la calle, el logotipo cuelga de un rótulo de tela azul sujeto con dos barras naranjas.

El trazo que se sale
Frente a esa geometría exacta están los animales de Francesca Albergo, ilustradora del estudio. Los dibujó a mano, con un trazo de tinta que se desborda, y partió de las mismas formas del logotipo para darles personalidad: un puercoespín de rayas verdes, un perro salchicha con triángulos azules, una oruga rosa con pestañas. Aparecen en menús, productos y rótulos, y están pensados como caras amables que los niños se van encontrando por el local.

En el menú infantil, el pato y el puercoespín firman la esquina de la página; el texto va en una tipografía con serifa, sobria y sin adornos.
Para Urquijo Zobel, añadir las ilustraciones fue una manera de poner a prueba la propia identidad: un buen sistema visual tiene que ser lo bastante sólido para que otros lo interpreten, jueguen con él y lo amplíen.

Los mismos colores y trazos llegan a las telas: un pañuelo con marco de rayas azules y verdes, y una etiqueta bordada con el pato amarillo junto al nombre, cosida sobre un estampado de franjas naranjas y rosas.


La mirada
RedacciónPokaYoke
Un niño de tres años no lee «Canica», pero reconoce un círculo, un rectángulo y un trapecio, que es justo con lo que está escrito. Ahí está la decisión: el logotipo funciona como un cajón de bloques y el adulto lo lee como letras sin esfuerzo. Los animales de Albergo hacen de contrapeso, con un trazo que se desborda donde las formas del logotipo son exactas. Queda una duda honesta: una geometría tan cerrada necesita el color y el tamaño del local, y habrá que ver qué sobrevive en un menú pequeño.
Fuentes
- Mestiza Estudio
- It's Nice That, «Mestiza Estudio built this play cafe brand like a game»
- Imágenes: Cortesía de Mestiza Estudio
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