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Producto · Proyecto · 2 min de lecturaPor

Un Fiat 500 sin puertas, con asientos de rattán y motor eléctrico para ir a la playa

Garage Italia ha convertido el Fiat 500 Spiaggina en un descapotable eléctrico de cuatro plazas, con asientos de rattán tejidos a mano por Bonacina y telas a elegir.

Fiat 500 Spiaggina blanco, visto de lado, delante de un fondo de franjas verticales de colores que van del naranja al violeta
El Spiaggina eléctrico de Garage Italia, ante una paleta de colores.

El Fiat 500 Jolly, conocido como Spiaggina, nació sin puertas, con asientos trenzados y una capota que se podía quitar. Acabó siendo parte del paisaje de los balnearios italianos, pensado para ir del hotel a la playa y poco más.

Fiat 500 Spiaggina blanco visto de lado y sin puertas, con una capota de tela estampada en beige y asientos de color coñac con el mismo dibujo

Garage Italia, un taller de personalización de coches de Milán, lo ha reconstruido con motor eléctrico: 10 kW detrás, una batería de 11 kWh que se carga en cuatro horas y cuatro plazas con cinturón delante y detrás. Según Design Milk, es un encargo pensado para propietarios de yates en puertos del Mediterráneo, y la electricidad evita llevar gasolina a bordo.

Asientos como de terraza

Lo que más se ve son los asientos. Los hace a mano Bonacina, una casa italiana de muebles trenzados que trabaja desde 1889, en rattán natural o teñido. Quien prefiera algo que aguante mejor el sol y la sal puede elegir Polycore, un material pensado para exteriores.

Dos asientos de rattán trenzado y un respaldo con cojines de rayas beige y blancas, con cinturones de seguridad negros

Las telas, para los cojines y la capota, son de Mariaflora y se agrupan en cuatro familias de dibujos: fantasía, geométricos, lisos y rayas. El suelo es de EVA, un material impermeable, y la chapa se puede pedir en colores fuera de catálogo.

Fiat 500 Spiaggina color crema en una nave oscura de paneles luminosos, visto de frente en tres cuartos, con capota de rayas sobre una estructura fina

Un retrovisor, una cuerda y un baúl

Hay detalles que no hacen falta y por eso se notan. El retrovisor cromado vuelve al centro del parabrisas, sobre un salpicadero con interruptores de palanca. El nombre «Spiaggina» va grabado en el suelo, junto a una cuerda trenzada.

Retrovisor central cromado sobre el salpicadero crema, con el reflejo de unas rayas beige y varios interruptores de palanca debajo

Suelo de imitación de madera con la palabra «Spiaggina» grabada, junto a un asiento de rattán y una cuerda gruesa trenzada de color burdeos

Entre los accesorios hay un baúl de pícnic de 75 × 25 × 33 centímetros y una caja más pequeña, de 47 × 28 × 20.

Dos Fiat 500 Spiaggina blancos con capota beige sobre un fondo gris azulado, vistos por detrás y de lado, cada uno con un baúl de mimbre en la parte trasera

Garage Italia fabrica unos 20 al año. La entrega tarda entre cuatro y cinco meses desde la firma, el precio parte de 85.000 euros sin IVA y cada coche se configura en su web.

La mirada

RedacciónPokaYoke

Este Fiat 500 se parece más a una terraza con ruedas que a un coche: el rattán de Bonacina, los cojines de rayas y el suelo impermeable hacen que mires primero el asiento y después la carrocería. Es la idea del Spiaggina original, que ya llevaba asientos trenzados, llevada hasta tratarlo como un mueble que se configura con tela, tejido y color elegidos uno a uno. El motor eléctrico casi no se nombra y hace lo que debe: no obliga a llevar gasolina a bordo del barco. Veinte coches al año es poco, y por eso encaja.

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