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Producto · Proyecto · 2 min de lecturaPor

Una botella de whisky con una moneda acuñada en el vidrio y lemas en relieve

Opera Prima, de Buenos Aires, imagina el envase de un single malt de coleccionista: vidrio facetado, moneda incrustada, tapón de latón y una placa de bronce que pide no tener prisa.

Dos botellas de whisky Iron Coin sobre fondo negro, con etiqueta crema, moneda dorada en el hombro y tapón de latón
Iron Coin, vista de frente y de lado. Imagen: cortesía de Opera Prima.

En el vidrio de la botella hay una moneda. No está pintada: es un medallón metálico acuñado, con un perfil humano coronado por cuernos de carnero, encajado en un hueco circular del hombro. Se llama Iron Coin y es un single malt de doce años que todavía no existe, un proyecto del estudio argentino Opera Prima.

Una moneda dorada con un perfil con cuernos y, a su lado, una etiqueta crema con el logotipo Iron Coin en granate

Letras en el cristal

El estudio, de Buenos Aires, lo plantea como una marca especulativa: whisky para guardar más que para beber. La botella es de vidrio grueso y facetado, y el vidrio lleva lemas en relieve: «Nothing here is urgent» en el pedestal, «This will outlast all of us» en una cara lateral, «Non chill filtered» en el hombro. Cada frase se lee al girarla, como el canto de una moneda.

La etiqueta es crema, con letras doradas y un logotipo hecho solo con letras, de un serif robusto en granate. Por debajo, el texto en cursiva casi borrado dice «You don’t own it, you just hold it for a while»: no eres el dueño, solo lo tienes un rato. En el reverso de la moneda, otro lema da la vuelta al mismo pensamiento: «Value is carried, not owned».

Dos botellas de whisky Iron Coin sobre fondo negro vistas de frente y de tres cuartos, con lemas en relieve en el cristal

Latón, bronce y papel con muescas

Los detalles están pensados para tocarse. Una placa de bronce fundido, bajo la etiqueta, remata el frontal con otro texto: «Left to rest longer than necessary. Some will drink it, some will keep it. Both are correct». El tapón es de latón cepillado, con un monograma en relieve y una cenefa de pequeños tréboles grabados en el borde.

Y en el cuello, una banda de papel verjurado con los bordes perforados, como una entrada de teatro. Lleva un doce grande para los años de envejecimiento y, en azul, a mano, el número de lote y el de botella.

Una banda de papel con el 12 de los años, una placa de bronce con texto grabado y un tapón de latón con monograma

El estudio dice que partió de los códigos del dinero antiguo, de los materiales industriales y del lenguaje de la moneda grabada. Lo que busca es un whisky que no intente seducir a voces: negros profundos, metales envejecidos y una tipografía precisa para que parezca un objeto heredado, no una etiqueta de licorería.

Detalle del tapón de latón dorado con un monograma en relieve sobre el cuello de la botella, con la banda de papel del lote

Primer plano de la moneda dorada incrustada en el vidrio de la botella, con la etiqueta crema debajo

La mirada

RedacciónPokaYoke

Me quedo con la moneda, porque es lo único de la botella que no se bebe. Opera Prima la hunde en el vidrio y convierte el envase en algo que se guarda, y lo remata con una placa de bronce que da permiso para no abrirlo: «Some will drink it, some will keep it». Cada material pesa de verdad en el dibujo: vidrio grueso, latón cepillado, bronce fundido. La pega es que es un concepto sin destilería detrás, y ese peso, de momento, solo se ve en la imagen.

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