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Producto · Proyecto · 2 min de lecturaPor

Tres bloques de espuma, seis clavijas y cuatro ruedas para montar lo que se te ocurra

MODU, una marca de Copenhague, vende piezas grandes de espuma color terracota que se encajan con clavijas. Con ellas, un niño monta un coche, una tabla de equilibrio o un asiento.

Tres bloques de espuma terracota con agujeros —una tabla, un cubo y una media luna— junto a seis clavijas claras y cuatro ruedas
Las piezas del Curiosity Set de MODU. Imagen: MODU.

Un bebé sentado sobre una tabla de espuma, con un cubo delante y una clavija en cada mano, está conduciendo algo. No es un coche, pero lo será dentro de un minuto, cuando alguien le ponga cuatro ruedas.

Un bebé sonriente sentado sobre un montaje de bloques de espuma terracota, sujetando dos clavijas, con ruedas sueltas por el suelo

Eso es MODU: un sistema de piezas grandes de espuma con agujeros, clavijas para unirlas y ruedas para moverlas. Lo firman Theo Ginman y Jonathan Rasmussen, que lo fundaron en Copenhague en 2018. Su punto de partida era que muchos juguetes se quedan pequeños enseguida y acaban en un armario, así que quisieron hacer unos que sirvieran a edades distintas.

Pocas formas, muchos usos

El Curiosity Set, el más pequeño de los tres que venden, trae tres bloques: una tabla ancha con la base curvada, un cubo y una media luna. Les suma seis clavijas y cuatro ruedas, y cuesta 149 euros. Según la tienda, con él se pueden hacer más de diez montajes. Los más grandes, el Explorer y el Dreamer, añaden bloques, clavijas y ruedas.

La espuma, según Minimalissimo, es EPP y aguanta hasta 100 kg. Eso explica las fotos: los niños no montan una maqueta, se suben a ella, se ponen de pie encima o la empujan por el suelo.

Un niño pequeño descalzo se asoma desde un bloque de espuma terracota; delante tiene una media luna y detrás una tabla con agujeros

El color y la superficie

Las piezas de la serie que enseñan las fotos son de un solo color, una terracota con el grano de la espuma a la vista. Las esquinas son redondeadas y los agujeros, grandes, pensados para manos pequeñas. Las clavijas y los soportes de las ruedas son de un beige verdoso muy claro, que casa con la madera y el suelo de las casas donde se fotografía.

Ese contraste de materiales es la única decoración. Todo lo demás es funcional: dónde se agarra, dónde se encaja y dónde rueda.

Una niña de pelo rizado encaja una clavija en un bloque vertical sobre una tabla con ruedas, con dos piezas de madera encima

MODU defiende un juguete honesto, discreto y con sentido. Según Minimalissimo, no prescribe cómo se juega: da los elementos básicos y deja que cada niño decida qué viene después.

La mirada

RedacciónPokaYoke

Un cubo, una media luna y una tabla con la base curva: con tan pocas formas, MODU no dice cómo se juega. Hace lo que hizo Lego con el ladrillo, pero a escala del cuerpo: las piezas son tan grandes que el niño no las mira desde fuera, se sube a ellas. Me gusta que el color sea uno solo, una terracota con el grano de la espuma a la vista, y que las clavijas y las ruedas, en un verde grisáceo muy suave, se lean como herramientas y no como adorno. Lo único que me pregunto es qué pasa cuando el niño crece: la espuma aguanta hasta 100 kg, pero ¿seguirá siendo un juego?

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