
Royal Copenhagen afina su corona y sus olas tras 250 años
Kontrapunkt rediseña la imagen de la porcelana danesa sin cambiar su símbolo: la corona y las tres olas se redibujan con más precisión y llegan con letras hechas a medida.

Una corona y tres líneas onduladas llevan siglos al dorso de la porcelana de Royal Copenhagen. Las tres olas representan los grandes pasos de agua de Dinamarca: el Øresund, el Gran Belt y el Pequeño Belt. Ahora el estudio Kontrapunkt las ha vuelto a dibujar, y el cambio cabe en el grosor de una línea.

Un trazo más decidido
La casa se fundó en 1775 y el encargo coincide con sus 250 años. La idea que ordena todo es «hecho con vida»: lo que importa es la mano que pinta cada pieza y las generaciones que la han usado. Kontrapunkt lo traduce en un símbolo igual de reconocible, pero con las líneas cortadas «con una mano más deliberada», según cuenta el propio estudio.
El resultado se ve mejor sin color. En unas cajas blancas sobre fondo negro, la corona y las olas aparecen solo en relieve, como si hubieran salido del molde con la pieza.


Letras que se parecen a la loza
La otra novedad es un tipo de letra propio, Royal Copenhagen Display. Según se lee en una de las láminas del proyecto, parte del Skønvirke, la versión danesa del movimiento Arts and Crafts. Es un alfabeto de mayúsculas finas y con remates, tan delicado como la porcelana, y se usa para frases como «Loved daily, kept forever» («querida cada día, guardada para siempre»).
La campaña mezcla esas letras con fotografías de piezas y de mesas puestas de verdad. En una de ellas, una tetera blanca de relieve acanalado posa sobre un pedestal con un botón azul de «Add to cart» pegado encima: una pieza de museo que también se compra por internet.

Azul para todo
Un azul intenso, cercano al de la porcelana pintada bajo esmalte que dio fama a la casa, recorre las cintas, las láminas y las historias de Instagram. En el móvil, un fondo azul liso con la corona, las olas y el año 1775 hace de firma.


La mirada
RedacciónPokaYoke
Un sello de cera sirve de prueba: si una corona y tres rayas onduladas aguantan hundidas en lacre, en relieve sobre una caja o estampadas en un papel translúcido, el símbolo ya está resuelto. Kontrapunkt lo entiende y no inventa nada: retoca el trazo, como el pulso de quien pinta cada pieza, y deja que la porcelana haga el resto. Es la lección contraria a la del rediseño que empieza por tirar lo anterior. La duda es cuánto de esa precisión se notará fuera de las cajas, a un metro de distancia.
Fuentes
- Kontrapunkt, caso de estudio de Royal Copenhagen
- Royal Copenhagen, 250 años de historia
- Design Milk, Royal Copenhagen charts a new course beyond tableware
- Imágenes: Cortesía de Kontrapunkt y Royal Copenhagen
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