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IA · Proyecto · 2 min de lecturaPor

Un jarrón con seis patas que te sigue para enseñarte una orquídea

Batten & Kamp han montado un jarrón de aluminio y vidrio sobre un robot de seis patas que, con un sensor LiDAR, sigue a las personas para ponerles delante una sola orquídea.

Robot de seis patas metálicas con un jarrón alargado de aluminio y vidrio sobre el cuerpo, del que sale una orquídea rosa, sobre fondo blanco
Beauty Seeker Seeker, el jarrón con patas de Batten & Kamp. Imagen: cortesía de Batten & Kamp.

Batten & Kamp han construido un jarrón con patas. Se llama Beauty Seeker Seeker, lo forman un tubo de aluminio impreso en 3D y vidrio sobre un robot de seis patas, y lleva dentro una sola orquídea. Su única misión es seguir a la gente por la habitación hasta colocarse donde la flor quede a la vista.

Robot de seis patas con una orquídea rosa en un jarrón alargado, visto de lado sobre una mesa blanca

¿Quién busca la atención de quién?

El estudio parte de una comparación sencilla. Las flores son, en cierto modo, un mecanismo para atraer insectos, los animales domésticos han aprendido a pedir caricias y los aparatos digitales nos reclaman a todas horas. Todos compiten por lo mismo: que alguien los mire. Beauty Seeker Seeker pone esa idea en un objeto de casa, con una flor como protagonista y una máquina como medio para conseguir que la veamos.

Es la continuación de Comfort Seeker Seeker, un concepto de 2023 en el que una silla Eames LCW caminaba sobre las patas de un robot Spot, de Boston Dynamics. Aquella era una animación; esta es una pieza que funciona.

Un robot a medias

Para hacerla, el estudio partió de un robot hexápodo que ya existía y le añadió un jarrón diseñado a medida. Después hizo algo poco habitual: le quitó capacidades. Retiró la cámara y otras funciones para que el robot deje de ser una máquina lista y se quede en un recipiente que se mueve.

«Queríamos volver al robot más tonto, desaprovecharlo», explican, para centrarse en qué significa convivir con estas máquinas en casa. Y añaden: «Hay una absurdidad evidente en que un robot de alta tecnología acabe siendo un simple recipiente».

Lo que sí conserva es un sensor LiDAR, que mide el espacio con láser, dibuja la habitación y localiza a las personas. Con esos datos, el robot las sigue y se recoloca a su alrededor para que la orquídea quede en su línea de visión.

Persona leyendo en una butaca transparente en una sala con una rama de aluminio sobre una piedra, y el robot con la orquídea sobre una mesa baja de madera

Por ahora el estudio enseña el comportamiento en vídeos cortos, con movimientos automáticos y otros controlados a distancia. La versión totalmente automática se presentará físicamente en 2027.

El detalle de la flor

Que la protagonista sea una orquídea no es casual. El estudio la presenta como un objeto ya diseñado por las personas, moldeado durante años de cultivo y selección. Un robot de alta tecnología sirve entonces de escolta a otra creación humana, y la pregunta que plantea el dúo queda en el aire: qué está vivo, qué importa y qué merece nuestra atención.

Render oscuro a contraluz de una silla de contrachapado que camina sobre patas de robot, vista desde atrás Render en sombra de una silla de madera curva con cuatro patas robóticas finas, sobre fondo blanco brumoso

Render de una silla de contrachapado de madera clara, de estilo Eames, que camina sobre cuatro patas robóticas negras brillantes, sobre fondo blanco

La mirada

RedacciónPokaYoke

Nos dicen que la tecnología debe resolver lo verdaderamente importante; por eso, el paso lógico era ponerle patas a una maceta. Lo más interesante de este robot es lo que le quitan: sin cámaras ni funciones, solo existe para mostrarte una orquídea, desnudando el truco de cualquier aparato que reclame nuestra atención. Eso sí, queda una duda honesta: por muy bella que sea la flor, que un robot te persiga por la casa no deja de ser inquietante.

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