
Un catálogo de premios hecho con hojas arrancadas de los 25 libros ganadores
Para el catálogo de Svensk Bokkonst, el premio sueco al libro, Lundgren+Lindqvist desmontó ejemplares de los 25 ganadores y encuadernó a mano sus hojas originales.

Cuando abres este catálogo no encuentras fotos de libros: encuentras un trozo de cada libro. El estudio Lundgren+Lindqvist, de Gotemburgo, desmontó ejemplares de los 25 títulos premiados por Svensk Bokkonst, el premio sueco al libro, y separó a mano sus hojas impresas originales. Luego las ordenó y las reunió en una carpeta.
La razón es sencilla: una fotografía no enseña cómo está impreso un libro. El papel, la profundidad de la tinta y los detalles de encuadernación solo se aprecian con la hoja delante. Con las páginas auténticas, quien lo hojea toca justo lo que el jurado premió.

Una carpeta que se abre
El catálogo no está cosido ni pegado. Lo sujetan grapas metálicas de la fábrica sueca Norrmalms Kartongfabrik, un sistema abierto que deja sacar, mirar y volver a meter las hojas. Como cada ejemplar lleva una mezcla distinta de páginas, no hay dos copias iguales.
El formato también viene de los libros. Las hojas tienen el tamaño justo para que el libro más ancho y el más alto de los premiados quepan sin recortarlos. Para ordenar tanta variedad, el estudio usa una retícula firme y una letra de palo seco, Tid, que dibujaron Göran Söderström y Stefania Malmsten para la fundición Letters From Sweden en 2024.
Junto a cada libro, una ficha técnica en letra pequeña cuenta cómo se hizo: papeles con su gramaje, método de impresión, tipografía, medidas, número de páginas, precio y tirada. Es información para quien fabrica libros, y aquí se lee con el ejemplo al lado. En una de las hojas, una cortina roja que recorre un pasillo blanco ocupa casi toda la página.


Las hojas se sacan de la carpeta como se sacaría una lámina de un cajón, incluso con guantes blancos, y se vuelven a dejar en su sitio. Que el catálogo se pueda desmontar es parte de la idea: no es un libro sobre libros, es un archivo que se maneja.
Cubiertas que acaban en diploma
Cada uno de los 25 libros tiene su cartel, con el libro fotografiado en un estudio por delante y, por detrás, retratos de personal de la biblioteca. Las tapas duras de los ejemplares desmontados no se tiraron: pasaron a ser los diplomas de los premiados, firmados por la presidenta del jurado, Nina Ulmaja.


La mirada
RedacciónPokaYoke
Un catálogo de libros suele enseñarlos en fotos, y la foto de un papel nunca es papel. Lundgren+Lindqvist hace lo contrario: mete en la carpeta la hoja real, con su gramaje, su tinta y su color, y deja que el lector la pase con los dedos. Es la misma idea que el gabinete de curiosidades, donde la muestra vale más que la descripción. Tiene truco: como cada ejemplar lleva una mezcla distinta de hojas, el catálogo es a la vez una guía y una colección que nadie más tiene igual.
Fuentes
- Lundgren+Lindqvist, Svensk Bokkonst Catalogue (Behance)
- Abduzeedo, Svensk Bokkonst: Masterclass in Editorial Design
- Imágenes: Cortesía de Lundgren+Lindqvist
Seguir leyendo


SODA convierte el grafiti en ilusiones 3D con solo negro, blanco y gris
