
Plutarco convierte su piso de Madrid en un collage de villas de los años 30
El cofundador de Plutarco, Enrique Ventosa, ha reformado su piso de 225 m² en Madrid citando a Le Corbusier, Chareau y Mallet-Stevens, con un muro de bloques de vidrio que ordena toda la planta.

Enrique Ventosa, cofundador de Plutarco, ha reformado su propio piso en el barrio madrileño de Embajadores. Lo ha llamado Villa 2030, y es la casa complementaria a la que su socia, Ana Arana, ya enseñó este año: dos fundadores, dos viviendas, un mismo gusto por el riesgo.
El encargo: reformar su propia casa
El piso ocupa una planta de 225 m² en un edificio de los años 90 con fachada de hormigón prefabricado, en un rectángulo casi perfecto con ventanas corridas en dos lados. La estructura de pilares de hormigón dejaba mucha libertad, y Plutarco la aprovechó a fondo: vació el piso por completo y resolvió toda la distribución con un solo gesto, un muro en forma de T hecho de bloques de vidrio que separa las estancias sin levantar un solo tabique de obra.

La idea: un collage de villas de los años 30
El punto de partida fue explícito. Plutarco tomó como referencia las grandes villas de los años 30 -Maison de Verre, Villa Cavrois, Villa Necchi, E-1027 y Maison La Roche- y las citó sin disimulo. «No tenemos miedo a señalar las referencias claras del proyecto», explica el estudio. «Partimos de construir una especie de cadáver exquisito, o un Frankenstein, con los proyectos que admiramos.» El resultado no reconstruye ninguna villa entera: reparte esas citas por habitaciones distintas, cada una con la suya.
El resultado: una casa que se recorre habitación por habitación
La entrada es un invernadero al estilo de 1900, lleno de plantas, con terrazo blanco y negro, un desagüe lineal y un armario de madera que flota como un tótem para no mojarse con el riego. El berenjena oscuro y el azul cielo de las paredes citan a Le Corbusier y Pierre Jeanneret.

Tras una puerta pivotante con tiradores en forma de mano, la sala principal ronda los 100 m². El volumen circular de bloques de vidrio la organiza, el suelo es de linóleo y las columnas de hormigón están pintadas en contrastes de color cálido y frío, en un guiño a Pierre Chareau. Una alfombra morada y piezas diseñadas por el propio estudio conviven con la silla Ekstrem, la mesa Quaderna de Zanotta y el sillón Puffy de Faye Toogood.
Comer aquí tiene dos versiones. La mesa de uso diario, roja ladrillo, se sienta bajo la lámpara Zettel’z de Ingo Maurer, hecha de tiras de papel sueltas; detrás, un podio de madera de sapeli esconde una mesa para dieciséis comensales inspirada en Donald Judd, que una cortina perimetral tapa cuando no se usa. En la cocina, el suelo de ajedrez cita a Robert Mallet-Stevens, y conviven la carpintería amarillo mantequilla, el mármol de Macael y el acero inoxidable.

Los techos guardan la sorpresa final. En la cocina, un halo pintado rinde homenaje a los apliques de Alvar Aalto en el sanatorio de Paimio. En el dormitorio, un techo granate casi negro y mate cae sobre una cortina de tela plateada y una cama con dosel tubular en negro, que revisa el dormitorio que Adolf Loos diseñó para Lina Loos, pero en cualquier color menos blanco.



Ficha
- Estudio
- Plutarco
- Cliente
- Enrique Ventosa
- Disciplina
- Interiorismo residencial
- Año
- 2026
- Web
- plutarco.design
Fuentes
- Yellowtrace, Villa 2030: Interior Designer's Madrid Apartment
- CC Magazine, Villa 2030: a future built from the past
- Plutarco, Villa 2030
- Imágenes: cortesía de Plutarco. Fotografía de Germán Saiz.
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