
Un whisky escocés en botellas de farmacia, con una etiqueta distinta para cada mezcla
El estudio escocés Freytag Anderson vistió el whisky Woven con vidrio marrón esmerilado, etiquetas de un solo color y una caja gris. Cada edición lleva su número, su nombre y su dibujo.

La botella podría ser de un farmacéutico del siglo pasado: vidrio marrón, tacto esmerilado, tapón negro liso y una sola palabra, WOVEN, en letras muy separadas. Es el whisky de mezcla que Freytag Anderson diseñó para Woven, una marca con sede en Leith, en Escocia.

Tres colores para tres mezclas
La gama base es la parte más callada. Homemade lleva una etiqueta gris verdoso, Superblend una crema cálida y Hemispheres una negra salpicada de puntos finos. En todas, el nombre va centrado y abajo hay tres columnas pequeñas con los datos: sin filtrado en frío, quién lo hace, tipo de whisky y volumen. En el pie, una muesca en zigzag que recuerda a un tejido, porque Woven significa «tejido» y la idea es que hilos distintos se mezclan para hacer algo más rico.
En otra versión de las botellas, ese zigzag crece hasta ser una banda blanca que da la vuelta entera al vidrio.

Cada edición, su dibujo
Las ediciones limitadas son donde el estudio se suelta. Cada una lleva número, nombre y gráfica propia: la N.11 Peachy es un degradado de melocotón, la N.12 Echoes son círculos azules que se solapan, la N.13 Catalyst, rombos rojos, y la N.14 Kaleidoscopic, una cuadrícula de puntos de colores. El resto no se mueve: la botella, el nombre centrado y la banda de datos.

Las cajas siguen la misma línea. Son de cartón gris, con el nombre espaciado y una única etiqueta en el centro; en la tapa, la frase «The Worldwide Whisky Makers» da vueltas en círculo alrededor de la marca. Dentro hay un cajetín negro con el lema «Experience Whisky», que es también el planteamiento de toda la marca: invitar a probar, no dar lecciones.


Para quien aún no se decide, hay un estuche con tres botellitas y una hoja impresa con las notas de sabor de cada mezcla.

La mirada
RedacciónPokaYoke
En la estantería de un bar, una botella marrón sin adornos y con una sola palabra en letras separadas se distingue mejor que cien dorados. Freytag Anderson repite en todas las botellas el mismo orden, la misma banda de datos y el mismo zigzag en el pie, y deja que cambie solo la etiqueta: un gris liso, un crema, un negro con puntos, un degradado de melocotón. Con esa regla fija, las ediciones limitadas pueden ser tan locas como quieran sin que Woven deje de parecer Woven.
Fuentes
- Freytag Anderson, «Woven» (case study)
- Abduzeedo, «Inside Craft: Woven Whisky branding»
- The Dieline, «Are you experienced? Woven invites you to come as you are»
- Imágenes: cortesía de Freytag Anderson. Fotografía: Stephen Lister y Murray Orr. Arte generativo: Loïc Schwaller. Visualización: Where Giants Roam
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