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Tipografía · Proyecto · 3 min de lecturaPor

12:12: doce relojes que cuentan la hora con tipos, color y código

Benoit Böhnke, de mire·studio, ha diseñado doce relojes digitales que generan su propia imagen en tiempo real. Seis pantallas los mostrarán en París desde el 23 de octubre.

Pantalla con una cuadrícula de rayas verdes y círculos azules y verdes que forman las cifras 23
Uno de los doce relojes de 12:12, con el día y la hora en letras estrechas y de colores.

Benoit Böhnke ha diseñado doce relojes digitales que no se parecen entre sí. Es cofundador de mire·studio, vive en París y da clases en la École des Beaux-Arts de Bretagne. El proyecto se llama 12:12 y el 23 de octubre llega a una galería de París en forma de exposición.

Un reloj que se dibuja a sí mismo

Cada reloj es un programa independiente que funciona en tiempo real. No hay animaciones grabadas: el código genera los movimientos y las transformaciones segundo a segundo. Muchos juegan con la tipografía y el color, y algunos incluyen azar, así que los colores, las formas o el comportamiento cambian solos.

Los resultados son muy distintos. En uno, la hora se forma con filas de cifras diminutas sobre una retícula. En otro, el número se dibuja con franjas de rojo, verde y azul. Otro apila el día y la hora en una letra muy estrecha, cada línea de un color. Y otro olvida los números: la hora es un círculo de luz rosa con la cifra pequeña en el centro.

Pantalla grande con franjas verticales de rojo, verde y azul que forman la hora 11:14

Böhnke hizo muchos prototipos y se quedó con doce que le parecían variados y coherentes. Todos están hechos con HTML, CSS y JavaScript, el mismo lenguaje de las páginas web. Por eso se adaptan a cualquier pantalla: desde un monitor suelto hasta un conjunto de ellas o una marquesina de un andén.

Pantalla vertical en una sala oscura con un reloj tipográfico: «Friday», 26, 12, 05, 21 y 14 en letras muy estrechas de colores sobre fondo negro

De dónde viene

El propio Böhnke sitúa el proyecto en una línea que empieza con 12 O’Clocks (1996), de John Maeda, un clásico del diseño digital que trató el reloj como un sistema gráfico. También cita a Karel Martens, que hace relojes y calendarios anuales desde finales de los sesenta como parte de su investigación con la impresión y la trama.

Hay otra referencia curiosa: el salvapantallas. Según Böhnke, es un objeto digital casi olvidado, aunque todos lo conocemos, y le gusta que una obra cobre vida justo cuando el ordenador está parado. Por eso estos relojes no pretenden ser útiles: buscan que te quedes mirando.

Pantalla rectangular con franjas horizontales de color naranja, morado, turquesa y verde lima con números pequeños

«Loop»: mirar la hora entre todos

La exposición se titula Loop y se inaugura el viernes 23 de octubre a las 19:00, durante la semana de Art Basel París. Estará en la Galerie A+E (9 rue des Arquebusiers, París) hasta el 27 de noviembre, con comisariado de Marie Dussart.

Los relojes viajan por seis pantallas. Cada minuto, uno pasa de una pantalla a otra y entra uno nuevo. Cada diez minutos, un reloj ocupa todas las pantallas durante un minuto. Un tictac cada vez más presente prepara ese momento y después da paso a una secuencia instrumental.

Pantalla vertical con bandas rosa, azul y verde oscuro y cifras blancas dispuestas en arcos

La idea de fondo es sencilla: ahora cada uno mira la hora en su móvil, y Böhnke quiere devolver el reloj a un espacio compartido, donde se vea pasar el tiempo en compañía. Los doce relojes también se pueden ver en la web del proyecto.

Pantalla con un degradado rosa y morado en forma de círculo y la hora 17:04:50 en el centro

Pantalla con sectores de color en degradado: naranja, azul, rosa, verde lima y gris claro

La mirada

RedacciónPokaYoke

El reloj digital parecía un problema cerrado: dos puntos y cuatro cifras. Böhnke lo abre otra vez con las herramientas de un diseñador gráfico, y cada reloj da su propia respuesta a la misma pregunta: una cuadrícula de cifras diminutas, rayas de color que dibujan el número, una tipografía estrechísima que se apila como un cartel. Lo bueno es que ninguno necesita explicación: miras la pantalla y sabes qué hora es. Como los salvapantallas de los años noventa, funcionan mejor cuando nadie les pide nada. Y se agradece que alguien rescate ese rincón olvidado del diseño digital.

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