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Tipografía · Proyecto · 3 min de lecturaPor

Un sintetizador con nombre de flor y letras de 14 píxeles de alto

Love and Money diseñó la marca de Orchid, el mini sintetizador de Telepathic Instruments, el sello de Kevin Parker: un logotipo que parece florecer y una pantalla de 128×128 píxeles.

Seis cajas de cartón kraft apiladas en una estantería, con el logotipo Orchid en letras blancas de trazo fino que se funden entre sí
Las cajas de Orchid. Imagen: Love and Money.

Kevin Parker, la mente de Tame Impala, dibujó una vez una flor con sonido. Usó un osciloscopio analógico de los años setenta, una pantalla que convierte el audio en líneas, y esa imagen fue una de las primeras inspiraciones de Orchid, un sintetizador que cabe en una mesa pequeña. Lo fabrica Telepathic Instruments, el sello de instrumentos de Parker, y su imagen es obra de Love and Money.

Una mano señala las teclas de Orchid, un teclado negro y crema rodeado de plantas, flores y musgo sobre una mesa, con un telón dorado detrás

Letras que se abren como una flor

El logotipo parte de PP Editorial Neue, una tipografía de la fundición Pangram Pangram, con ligaduras (las uniones entre letras) dibujadas a mano. Las letras se pegan unas a otras y dan la sensación de que la palabra florece o se marchita, como una nota de sintetizador. Sale en blanco sobre el cartón de las cajas, y los gestos de la marca van por el mismo lado: vídeos tranquilos y un poco absurdos, con lagos, campos de flores y efectos extraños que enseñan que el aparato es fácil de usar.

Orchid trabaja con acordes. Separa el tipo de acorde, la manera de colocar sus notas y la nota de partida en una matriz de botones, de modo que no hace falta saber solfeo para tocar algo con sentido. Cuesta 899 dólares australianos en la web de la marca, mide 305 por 190 milímetros y pesa 1,8 kilos.

Dos manos con anillos tocan el teclado de Orchid; la pantalla negra muestra un «D9» en letras blancas y alrededor se ven mandos rotulados como «Loop» o «BPM»

Un acorde en 14 píxeles

La parte más difícil era la pantalla. Mide 128×128 píxeles, y para escribir en ella el estudio dibujó una tipografía propia, Chunky Roll. Cada letra tiene que ocupar entre 14 y 18 píxeles de alto y seguir leyéndose. En la foto de las manos se ve el resultado: un «D9» blanco, grueso y limpio, justo encima de las teclas.

Orchid en un render sobre fondo verde claro, con la carcasa translúcida, teclas negras, mandos amarillos y rojo y una pantalla pequeña con una imagen en blanco y negro

Radiografía verdosa de Orchid, con los componentes interiores en negro dentro del contorno del aparato

El estudio también se ocupó de la dirección de arte: en las fotos de presentación, Orchid aparece rodeado de plantas y musgo sobre una mesa, delante de una cortina dorada. La otra inspiración que cuenta el estudio es la de otras épocas en las que la gente se sintió optimista con la tecnología, y se nota en ese aire de jardín antiguo para un aparato electrónico.

El resultado es una marca con dos tamaños de letra muy distintos, la de la caja y la de la pantalla, que se reconocen como de la misma familia: curvas y uniones suaves en grande, trazo grueso y redondeado en pequeño.

Un hombre desenfocado en primer plano levanta el pulgar; detrás, Orchid sobre musgo, helechos y flores, con una cortina dorada de fondo

La mirada

RedacciónPokaYoke

Entre 14 y 18 píxeles de alto: ese es todo el espacio que tenía Love and Money para que un acorde se leyera en la pantalla de Orchid. Chunky Roll nace de ahí, de contar cada píxel, mientras en la caja de cartón el logotipo se permite fundir las letras como si se abrieran. Me gusta que el mismo estudio resuelva los dos extremos con la misma idea: una letra que parece viva, grande o minúscula. Y que la flor del nombre llegue hasta el osciloscopio del que partió todo.

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